Como un niño… ¿Y si pudiera serlo de nuevo?

Tras liberarme de viejas ataduras, afronto el desafío más importante de mi vida. Dar lustre a la mejor versión de mí mismo y cambiar el mundo. Y eso me propongo hacer en www.mariodiez.es

Mario Díez como un niño

Mario Díez niño

Hace un par de días alguien muy importante para mí me dijo: “Cuando estoy contigo tengo la sensación de que eres como un niño”. Y es exactamente como quiero ser.

Sé qué hacer para ser como un niño porque conozco el decálogo por el que cada niño es un pequeño Dios (extraído de mi libro “¡Yo soy Dios!”):

  1. Amaré y permitiré que me amen como un niño. Volveré a ese tiempo en el que era una fuente inagotable de amor. Sentiré amor cada día, en cada poro de mi piel, por cada persona que me cruce, por el Universo del que formo parte. Me haré amor.
  2. Viviré hoy. Siempre hoy. Ahora. Es lo único real de mi vida: el presente. Me mantendré enfocado en el instante actual. Y lo viviré con total intensidad. Todo ocurre hoy. Siempre hoy. Ahora.
  3. Jugaré como un niño. En todo momento jugaré. No pararé de jugar. Me divertiré. No cometeré el error de tomarme la vida demasiado en serio.
  4. Todo es posible. Expandiré mi conciencia. Viajaré más allá de los límites de mi imaginación. Soñaré. Estableceré mi morada en la magia de las posibilidades infinitas. Porque nada hay imposible. Si puedo imaginarlo, puedo tenerlo.
  5. Perdonaré. Empezaré por mí mismo. No me juzgaré duramente. No me castigaré. Me trataré con amor. Y del mismo modo perdonaré a los demás. No cargaré con ese dolor absurdo. Lo liberaré con el paradigma del perdón. Nada me hará tan libre como el perdón.
  6. Seré auténtico como un niño. En ello reside mi perfección. No fingiré ser quien no soy. No adoptaré papeles. No me aplicaré etiquetas. Descubriré que no soy mis circunstancias, ni mis pensamientos, ni lo que los demás creen o esperan que sea.. Me recrearé en mi mismo y seré. Mi esencia es la perfección. No necesito cambiar, ni dejar de ser yo.
  7. No sentiré culpa. Viviré en la eterna inocencia. Me daré permiso para tropezar, para equivocarme. Aprenderé las lecciones que se encierran tras cada error y creceré. Con responsabilidad pero sin culpa. Lo hago lo mejor que sé con la información y la experiencia que atesoro. Y eso siempre es suficiente.
  8. No tendré miedo. Seré valiente. No permitiré que nada me amedrente. Experimentaré. Probaré. Me atreveré. Daré un paso adelante sin preocuparme de lo que vayan a pensar los demás. Me arriesgaré. A la vuelta de la esquina de mis miedos florece un jardín hermoso de oportunidades y sueños cumplidos. Cruzaré la línea. Venceré el miedo. Eso que temo no es real.
  9. No sentiré apego por las cosas materiales ni por las personas. Están ahí para mi disfrute. Y sólo seré libre si puedo desprenderme de ellas sin dolor, sin sensación de pérdida. No acumularé cosas, acumularé experiencias. El placer de las primeras es fugaz. El de las segundas perdura siempre.
  10. Eliminaré la expectativa. Que mi felicidad no dependa de lo que hagan los demás o de las cosas que adornan mi existencia. Experimentaré el regalo constante de mi vida. No soy acreedor de nada ni de nadie. Cada vez que reciba amor o me sea entregada una cosa, lo disfrutaré al cien por cien. Es un obsequio, un instante de magia, una muestra de la abundancia del Universo. No es algo que me sea debido.

Nadie que rija su vida por este decálogo puede perder. ¡Feliz primer lunes del resto de tu vida!


Hoy que retomo el proyecto de todo lo relacionado con mi libro “¡Yo soy Dios!” me viene a la cabeza algo que escuché hace algún tiempo y que me hizo reflexionar. Y creo que es un punto de partida fantástico para este blog porque la idea de Dios sería inviable si no fuera aparejada de la libertad. Si Dios no fuera libre, no podría ser Dios. Y eso me conduce al objeto de mi reflexión:

“El ser humano es la única criatura del planeta que necesita ser gobernada”

Lo cierto es que, absurdamente, las personas buscamos con una denodada dedicación limitar nuestras libertades hasta extremos inimaginables. Y quizás sea que ser libres nos asusta. Porque si recuperamos nuestra libertad entonces probablemente ya no nos quede ninguna excusa para no ser Dios, para no alcanzar nuestros sueños, para no construir la vida que realmente quisiéramos.

La libertad es hacer siempre lo que te apetece

La libertad es hacer siempre lo que te apetece

Si cuando llega fin de mes, tienes que pagar una hipoteca, lo siento amigo… No conoces la libertad.

Si tienes que ocultar conversaciones para no tener conflictos con tu pareja, exacto… No eres libre.

Si tienes un jefe al que obedecer ocho horas diarias a cambio de un salario, ya lo has adivinado ¿verdad?… La libertad no es para ti.

Si fruto de tus actividades has adquirido multitud de tediosas obligaciones con el gobierno, ya sabes… No tienes libertad.

Si te han enseñado a tener miedo y no haces un montón de cosas porque te asusta lo que pueda ocurrir, qué te puedo decir… Ser cobarde es no ser libre.


Apuesta por la libertad

Llegamos al mundo completamente libres y rápidamente domestican nuestros corazones privándoles de aquello que nos hace todopoderosos: la libertad. Y lo hacen de una forma sutil, soterrada, sin que nos demos cuenta. Nos engatusan con las bondades de todo aquello que nos ofrecen tener y que supuestamente nos hará extraordinariamente felices. Y somos incapaces de ver que cada una de esas cosas la pagamos con un pedacito de libertad.Nos engañan haciéndonos creer que obtener el amor, conlleva renuncias. Y al final nos encontramos viviendo una vida que diseñaron otros, con una hipoteca que pagar, con una pareja, con un trabajo por cuenta ajena, pagando impuestos y más impuestos, asustados por lo que pueda ocurrir mañana y preguntándonos dónde está esa felicidad que nos prometieron…

La felicidad sólo es posible en la libertad. Y nos fuimos deshaciendo de ésta para adquirir un sucedáneo de aquélla. Algunos nunca llegan a comprender esto y así consumen su vida buscando en el lugar equivocado. Yo me siento afortunado por haber descubierto esta farsa. Y quiero ser feliz, así que ando súper ocupado en ser libre.

Los cruzados por la libertad nos reunimos en ¡YO SOY DIOS! – EL LIBRO